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¿NECESITO UNAS RUEDAS DE PERFIL ALTO?

octubre 8, 2012
¿Por qué son más eficientes las ruedas de perfil alto? En este post os explicaremos todos sus secretos, ventajas e inconvenientes.¿Qué entendemos por una llanta de perfil alto? Para explicarlo vale más una imagen que mil palabras. En la figura 1 podéis observar la evidente diferencia entre una llanta de perfil bajo y otra de perfil alto. Antiguamente las llantas eran todas de perfil bajo, sin embargo hoy en día podemos encontrar llantas de perfil bajo, perfil medio y perfil alto. Se consideran llantas de perfil alto aquellas que sobrepasan los 40mm.

 

Figura 1: En esta foto se puede observar la diferencia entre unas ruedas de perfil bajo y otras de perfil alto

 

Tecnología
Al utilizar una llanta más alta, ésta suele tener más cantidad de material que una de perfil bajo, por lo que en general las llantas de perfil alto suelen ser más rígidas que aquéllas. Debido a esta rigidez innata de la llanta, en una rueda de perfil alto se puede utilizar un menor número de radios que en una rueda de perfil bajo manteniendo la misma rigidez. Otro factor que contribuye a esta rigidez es que en el caso de las ruedas de perfil alto los radios son más cortos y por lo tanto más rígidos.
¿Pero sucede así en todas las ruedas de perfil alto? No, todo depende de cómo se han fabricado, generalizando, podemos diferenciar dos métodos de fabricación de llantas de perfil alto:
1) Perfil no estructural: Utilizando una llanta de perfil bajo se le añade el perfil (generalmente de carbono), éste añadido no es estructural, tan solo contribuye a su aerodinámica. En éste caso las cabecillas de los radios no van sobre el añadido aerodinámico, si no que van sobre la llanta de perfil bajo. Es el caso por ejemplo de las Mavic Cosmic Carbone o de las Hed Jet. En estos casos las ruedas suelen ser menos rígidas que en el caso 2 y el número de radios suele ser similar al de una rueda de perfil bajo.
2) Perfil estructural: Las cabecillas de los radios se sitúan en la parte inferior de la llanta, los radios sí son más cortos que en el caso anterior y la llanta es más rígida y posee un menor número de radios. La mayoría de ruedas de perfil alto que hay en el mercado entrarían en esta categoría. Al ser más rígidas también suelen ser más incómodas, por lo que la utilización de tubular servirá para suavizar el contacto con el asfalto.

 

Por regla general, al haber más material en una llanta de perfil alto son más pesadas que otras de perfil bajo. Sin embargo hoy en día, con la proliferación del carbono se encuentran ruedas de perfil alto más ligeras que otras de perfil bajo en aluminio e incluso en carbono. Por otro lado al poder utilizar menos radios también se reduce el peso global de la rueda.

 
No solo son más aerodinámicas si no que estéticamente mejoran cualquier bicicleta

 

Ventajas
La creencia generalizada dispone que unas ruedas ligeras nos harán ir más rápido que unas ruedas aerodinámicas, y por lo general no es así. Para evaluar el rendimiento de una rueda, el factor más importante es su aerodinámica, mientras que el peso es unas diez veces menos importante y la inercia es cien veces menos importante. El efecto de inercia de las ruedas es tan pequeño que apenas es significativo, y eso es así porque la inercia está en función de la aceleración. En el ciclismo, la aceleración máxima a la que llegan las ruedas es de 0,1 a 0,2 g y se produce solamente cuando se acelera desde una velocidad inicial de 0 km/h. La diferencia de peso que pueda haber entre unas ruedas ligeras y otras no tanto es prácticamente insignificante comparado con el peso total del ciclista. Los ciclistas podemos percibir la facilidad de aceleración de unas ruedas ligeras, pero en general, este efecto es más psicológico que de rendimiento. El peso de las ruedas interviene cuando éstas aceleran, mientras que la aerodinámica interviene cuando las ruedas están en movimiento.

¿Porqué son más aerodinámicas?
En una rueda normal de 32 ó 36 radios redondos, conforme gira, los radios van penetrando en el aire, al hacerlo mueven este aire y se van creando turbulencias de aire a baja presión detrás de los radios. La resistencia al aire aparece cuando las turbulencias de aire a baja presión frenan al radio haciendo el efecto del vacío. Las llantas de perfil alto reducen la resistencia al aire reduciendo la longitud de los radios. Como ejemplo extremo tenemos las ruedas de palos y lenticulares que eliminan la resistencia causada por los radios. Otra ventaja de las ruedas de perfil alto es su efecto “vela”, cuando el viento entra por detrás o ligeramente de lado, éste empuja la superficie de la llanta haciendo que podamos ir más rápido o bien podamos mantener la misma velocidad ejerciendo un menor esfuerzo.

 

En este dibujo se puede observar cómo afecta el aire a diferentes tipos de radios
Las ruedas de perfil alto beneficiarán a cualquier tipo de ciclista, aunque cuanto más potente sea el ciclista más rápido irá y más beneficio aerodinámico obtendrá de las ruedas de perfil alto. Por otro lado, el beneficio aerodinámico de un cicloturista será menor al no ir tan rápido, sin embargo, como el tiempo empleado en cubrir una determinada distancia será mayor que el de otro ciclista más entrenado, el ahorro total en tiempo puede ser incluso superior.
La gran desventaja de las ruedas de perfil es la inestabilidad de la rueda delantera cuando el viento entra de lado. Este efecto no sólo tiene que ver con la altura de la llanta, si no también con su forma. Hay quienes habiendo probado unas llantas de perfil bajo como las Mavic Ksyrium, asistieron a que toleraban peor el viento lateral que unas Hed Jet 50.

 

Cuanto más ligero y pequeño sea el ciclista, mayor será la inestabilidad que le producirá el efecto del viento lateral sobre la rueda delantera. Resumiendo podemos decir que las mejores ruedas, obviamente, serán aquellas que combinen adecuadamente ligereza y aerodinámica.

 

Extraído de aquí

CRÓNICA MAGMA BIKE “SUICIDE” MARATHON ISLA DE EL HIERRO 2012

abril 25, 2012

DATOS GPS

Hablar de la Magma Bike podría ser tan largo como escueto al mismo tiempo, pues sus 56 kms de “dulce travesía” dan o para escribir un libro o bien para soltar un alarido del tipo “¡AHHHH!” (no confundir con “¡ARRRGGHHH!”, aunque sí con “¡OUAHHHHHH!” o incluso con el consabido “¡JERÓNIMOOOOOOO!”). Ambas propuestas serían correctas, pues nunca antes tan pocos kilómetros han dado para tanto a lo que a mis piernas se refiere. La carrera era sencilla en su rictus conceptual: había que subir y bajar, pero jamás se me pasó por la cabeza que la velocidad media en las bajadas fuera netamente menor que en las subidas. Bueno, qué… ¿cómo se te queda el cuerpo? Si acudiste a la cita de la isla de El Meridiano, seguro que aún lo tendrás magullado, pues pocos llegaron a meta de rositas.

Para quienes como yo habían cometido el sacrilegio de no haber hecho hincapié en la isla, la excusa de poder participar en una prueba en donde se podrían conocer sus tripas estaba más que justificada. Y sin darme cuenta, la carrera comenzó con una neutralizada de aproximadamente un kilómetro, para luego comenzar con un peregrinaje de 14 minutos prácticamente a pie en la primera cuesta entremedio del pelotón que aún estaba frío. Pasado el tiempo y algunos falsos llanos en donde fue posible buscar un hueco entre el pelotón, busqué mi ritmo y fui capaz de mantenerme, aunque las incesantes bajadas de la bici para afrontar subidas imposibles rompían el ritmo a cualquiera. Aún así, me iba sintiendo cada vez mejor y con ello, remontando puestos tímidamente. No habían pasado 17 kilómetros de carrera y suponían como 40. Costaba horrores ciclar con cierto ritmo, porque el propio terreno te rompía. Nuestro amigo el granzón, al que cariñosamente recordaré como gran son of a bitch, protagonista de excepción en el 99% del ejercicio de valor que supuso esta carrera, no dejó indiferente a nadie. Y cuando digo a nadie quiero decir exactamente eso.

Llegados al pico más alto de Malpaso, picando los 1.500 metros de altitud, comenzaba un descenso paulatino, con subidas rompepiernas entremedio que me partieron por completo, ya que de repente el plato pequeño dejó de engranar. El plato mediano con su piñón más grande me resultaba insuficiente para afrontar las subidas y tuve que echar mano de la carrera a pie con la burra en brazos, lo que conllevó a que una vez me montara nuevamente, los calambres empezaran a hacer su estelar aparición. El semitendinoso y semimembranoso de la pierna derecha me dejaron KO y tuve que echar pie a tierra en parte del bosquecillo (a la postre, la zona más bonita de cuantas hubo, que ya es decir) hasta que se me pasaran. Así estuve 9 minutos hasta que finalmente pude volver a pedalear con cierta tranquilidad, y en donde ya parecía que las subidas eran incluso aptas para un plato distinto del pequeño. Después del tiempo perdido hasta ese momento, aún veía posible bajar mi objetivo de las cuatro horas, hasta que un desafortunado derrapaje de izquierda a derecha me hizo dar con el lomo por los suelos, sin consecuencias hasta que… (Foto gentileza de http://www.deporsiete.com)

… El corredor al que usurpé su zona cayó sobre mi tobillo derecho, dando por resultado un esguince de grado 3 con el que tuve que lidiar hasta la meta, prácticamente a pie. Por suerte, a él no le ocurrió nada y desde aquí le pido disculpas por mi mala trazada. Lo que quedaba era un calvario por el dolor, la imposibilidad de pisar o poder seguir pedaleando sobre ella. El dolor me cubría todo el pie e irradiaba por toda la pierna y hasta la rodilla, haciéndome temer una más que probable rotura del tobillo. La diosa fortuna quiso que sólo fuera un esguince…

Pasada la meta, tocó saludar a los compañeros que ya habían llegado e inmediatamente me senté con una bolsa de hielo en mano que actuó como el mejor de los fisios. Mi monte de los olivos particular había llegado a su fin tras 4’17” de mountain bike extremo, bello, duro de cojones y que exigía el máximo de todos los participantes, lo que viene a significar que el mero hecho de pasar por la línea de meta como “finisher” era en sí el regalo. Muchos por ignorancia no teníamos ni la más remota idea de dónde nos habíamos metido, siendo ese el sentir generalizado, pero la adrenalina vertida que supuso haber terminado (algunos no precisamente de una pieza) fue el regalo para todos. El Hierro, isla mágica y abrupta como pocas, abrió sus entrañas para dejar que como cirujanos indagáramos en su interior, a nuestras anchas, permitiéndonos con nuestros bisturís seccionar, drenar o hacerle un bypass donde lo requiriese, pero… no fue necesario. Todos, con la misma que entramos, salimos intentando dejarle una cicatriz lo más nimia posible, para ver si nos permite en otra edición surcar por, quizá, otros de sus órganos.

CRÓNICA SUPER BIKE MARATHON TENERIFE 2012

marzo 7, 2012

Si has llegado hasta esta entrada, de sobra conocerás que el pasado domingo 4 de marzo se llevó a cabo la primera prueba de maratón MTB en la isla, tradicional ya en islas como La Palma o El Hierro. 

La carrera tomó su salida en una deslucida calle con cuello de botella para los más de 340 corredores que componíamos el pelotón, en donde los no federados fuimos invitados amablemente a situarnos por debajo de la altura de la iglesia. De milagro nos pusimos desodorante. Quedaban por delante algo más de 82 kilómetros repartidos en unas subidas y bajadas de esas que podrían categorizarse sin dudas como rompepiernas, a través de, sobre todo, pistas forestales de fácil tránsito. Después de unos diez minutos de salida neutralizada, olvidamos el asfalto -que a más de uno nos sirvió de leve precalentamiento- para adentrarnos indefectiblemente en el objeto de la carrera: las pistas forestales que atravesarían el norte de la isla.

Fue la primera parte de la ascención hasta Arenas Negras la que me hizo comprender que tres salidas cortas en la misma semana no eran una buena empresa para acometer la carrera con unas garantías mínimas para bajar de mi objetivo de cuatro horas y media. Las lesiones son así, y desde la finalización del II Duatlón Cross de El Centenero tuve que quedarme sí o sí en standby. No había pasado la primera media hora de carrera cuando comprendí que el objetivo había mutado en la sola posibilidad de llegar a meta de una sola pieza y sobre las dos ruedas. A este monólogo conmigo mismo  se unió la lucha entre cuerpo y mente, en donde el primero actuaba como carga pasiva de la segunda.

Después de una primera subida interminable de unos 8 kilómetros hasta el paraje conocido como Arenas Negras (1.415 m), el recorrido tomó conciencia de que ya venían siendo horas de bajar un poco, y vaya si lo hizo por los siguientes 13 kilómetros (hasta los 949 m.). Tierra, polvo, piedras, rectas con curvas intercaladas de todo tipo y peralte, conformaban una pista downhiller total en donde los Sam Hills del pelotón tendrían un gran aliciente para rascar minutos al crono. Pero lo bueno dura poco y pronto comenzaríamos a subir los próximos ocho kilómetros hasta los 1.241 metros según mi Garmin hasta la zona conocida como El Lagar. Luego, y por unos 20 kilómetros de llanos, falsos llanos, subidas  y bajadas, aumentaríamos nuestra velocidad dejando a mano izquierda una inmensa tubería que le da nombre informal a la pista, la cual “tonificaría” nuestras piernas antes de la ascención reina desde La Caldera hasta la Choza de Almadi.

A mitad de ascención reparé en que la rueda delantera la tenía prácticamente en el suelo. Era obvio que mi estado de forma no era ni mucho menos el óptimo, pero aún así la bici me respondía como si pesara 15 kilos, cuando en realidad pesa unos 5 menos. Kilómetros antes notaba como al ponerme de pie, ésta me hacía falsos que me obligaban a sentar nuevamente el culo. El cansancio era más que notorio, y en aquel estado, tenía que hacer mil esfuerzos extra que no tenía para mover la montura. Decidí echar pie al suelo, esperar un momento hasta que el látex hiciera su función con la minigrieta (el látex va muy bien, pero ante algún pinchazo importante o cortada… tarda más que el slime), y entonces pedir a algún buen samaritano su bomba. Algunos -es comprensible- pasaban un kilo de dejármela, mas apareció un corredor (el 143 del que nunca más volví a saber) que me dejó la suya (en cuanto llegué a meta, se la dejé a la organización con su número de dorsal, por lo que espero que la haya recuperado. Desde aquí, mil gracias a este compañero (y a partir de ahora amigo, aunque no recuerdo ni su cara, ni su montura, mas lo mismo da), ya que sin su desinteresada ayuda no hubiera pasado la línea de meta.

Después de algo más de un cuarto de hora de standby mecánico, me dispuse a subir la segunda parte del puerto, aunque con unos nuevos compañeros de viaje: los calambres. Los isquiotibiales los llevaba a reventar y el sartorio de la pierna izquierda me recordaba muy mucho al de He-Man.  El infierno fisicomental llegó casi a su fin al llegar al que a la postre sería el último avituallamiento a la altura de la Choza de Almadi. Allí cayeron varias naranjas en lo que bajé de la bici e hice algunos ejercicios de estiramiento antes de acometer los últimos kilómetros, ¡que todavía quedaban más de 20!. Parece que la vitamina C hizo sus efectos en conjunción con los estiramientos, ya que si bien no se me terminaron de ir, remitieron lo justo como para poder traccionar y aumentar la cadencia hasta la meta. El falso llano de Los Covachos parecía un perfil del 18%, seña ineludible de cuan justos iban cuerpo y mente.

Unido al cansancio, la fatiga y que la rueda delantera había vuelto a perder al menos todo el aire que le imprimí, llegué con gran alegría a la meta, en donde se encontraban ya parte de mis compañeros, entre ellos la Campeona de Canarias, Lucía Funes (Vaca Loca).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo es relativo, desde padecer una lesión que ponía en entredicho la sola participación a la prueba hasta ponerte como objetivo simplemente llegar dentro del corte planteado por la organización (que finalmente ampliaron y de qué manera). Lo importante, la experiencia, no pudo ser mejor. El día fue un auténtico lujo para las fechas tan irregulares que llevamos arrastrando en los últimos meses. Los trazados, los paisajes, la dureza del recorrido, el buen hacer de la organización y el buen rollo imperante, han hecho de este primer round un éxito total.

CLASIFICACIÓN POR CATEGORÍAS

CLASIFICACIÓN GENERAL

DATOS GPS

II DUATLÓN CROSS “EL CENTENERO” (22/01/2012)

enero 24, 2012

VIDEO DE LA PRUEBA

CLASIFICACIÓN

¿Un duat… qué?” Esa fue mi respuesta, no hace más de un mes, cuando me sugirieron hacer lo que finalmente entendí como una prueba en donde las disciplinas del running y el ciclismo se entremezclan en un único desempeño deportivo. Hasta ahí todo bien, de no ser que como no suelo escapar de ningún sitio a toda velocidad, eso del correr y este cuerpo que suscribe no se habían presentado jamás. Sólo un discreto tonteo en los 7.000 de la Carrera Popular de El Corte Inglés y  los 5.000 en la San Silvestre llanense, ambas pruebas circunscritas en el pasado diciembre, han sido los únicos encuentros que estos pies míos han mantenido con una extraña huída hacia adelante.

La prueba en sí constaba de una primera parte en donde habría de completarse un circuito “A” a pie, de unos 2,5 kms. (dos vueltas), para luego pasar a las dos ruedas y completar un total de dos giros al circuito “B” para posteriormente pasar al “A” y hacer lo propio durante cinco vueltas (9 kms. totales en la bici) para ataviarse nuevamente las zapatillas de running y completar dos vueltas al circuito “B” para llegar finalmente a la meta en el circuito “A”, completando otros 2 kms.

Unos 100 inscritos nos dimos cita en la salida en el barrio de El Centenero, salida que todo sea dicho se complicó porque la bala no quería cumplir con el protocolario pistoletazo de salida. Después de varios intentos fallidos, puede adivinarse en nuestras caras la total ausencia de concentración…

Finalmente, la bala salió a la de cuatro y daba por fin comienzo algo totalmente novedoso para mí. Durante los primeros metros, lo único que se me pasaba por la cabeza eran auto represalias por verme envuelto en aquella estampida de jabalíes, aunque esos pensamientos fueron diluyéndose como mi fondo en carrera.

Como buenamente pude, terminé el primer sector a pie -que describiré posteriormente cuando le toque el turno a la bici- menos molido de lo que debiera dada mi total inexperiencia en estas lides, claro que nada más terminar el round one eché una mano sobre la rodilla izquierda, ya que me estaba recordando una lesión no prescrita. Tomé la zona habilitada para ir a por la bici y perdí el suficiente tiempo cambiándome las zapatillas y el casco (los guantes ya los llevaba puestos) que hasta cuatro corredores que llegaron detrás de mí me tomaron la delantera con una gracia que me repatearon, con perdón, los sacos escrotales. Menos mal que mi pundonor está a prueba de balas (de las de verdad, no como las de la salida) y en poco les di caza, haciendo un esfuerzo inicial que de haber tenido algún kilómetro añadido la prueba, lo hubiera pagado y caro.

El inicio del primer sector sobre la bici partía directamente desde el circuito “A” al “B”, separados por unos 200 metros de asfalto para comenzar con una recta ya en tierra que más rápido que tarde comenzaba a ampliar su ángulo. Al poco nos encontraríamos con el primero de los dos puntos más complicados del circuito, un collado que te obligaba a subir piñones pero sin la necesidad real de tirar del plato pequeño. Pasados unos cuantos pedruscos y raíces secas de noble grosor, dábamos por finalizado el primer eslabón para luego hacer un corto aunque técnico descenso que actuaba de catapulta para restarle unos metros a la segunda y quizá más pronunciada ascención. Una vez acometida (en la primera vuelta subí por su lado derecho, mientras que en la segunda por la izquierda), nos esperaba el descenso más técnico para finalmente terminar en la falda de la montaña con un ligero derrapaje y así aprovechar los single tracks a toda velocidad para luego volver a encarar una segunda ronda ciclista  con origen y destino en el circuito “A” iniciático.

Una vez cruzamos el tránsito de asfalto a toda velocidad en sentido inverso, nos encontrábamos con el segundo sector sobre la bici. Los primeros metros fueron rapidísimos, entre medio llaneando, medio bajando, para encontrarte con una curva de izquierdas que luego mutaba en otra de derechas y que ascendía hasta encontrarte con una curva cerrada de izquierdas que de no conocerla podrías perfectamente jugar a ser fakir por largo tiempo, ya que el aterrizaje sobre un nutrido grupo de tuneras estaba casi garantizado. A continuación habrían tres tandas de rampas con formas de uves invertidas que si bien divertían al público y a los fotógrafos aficionados, los que íbamos dándole al pedal hubiésemos hipotecado el casco, los guantes y hasta el botellín por un extra de oxígeno. Por si no fuera suficiente, al final de esta recta ascendente y con rampones de por medio, nos encontraríamos con la que sería la parte más complicada de cubrir sin llegar a poner pie de por medio, dado lo suelto del terreno y la acusada pendiente, para luego seguir en bajada hacia dos largas rectas entre tierra y hierbajos de modesta altura en donde el que fuera más sobrado que a quien tuviera delante de su rueda, era el momento de adelantar, aunque el terreno se hacía angosto y difícil de meter el plato grande con alta cadencia, no quedaba otra: de permitirte escalar algún puesto, esta era la oportunidad.

Esta parte terminaba en una bajada rota con peraltes en su zona última en donde se cogía una velocidad importante y actuaba como despegue para el inicio de la siguiente vuelta.Y así, hasta en cinco ocasiones para posteriormente cubrir el tercer y último sector a pie, para el cual habría de dejarse  la bici en idéntico lugar al inicial, nos encordaríamos nuevamente las zapatillas “de correr” y prestos a cubrir los últimos 2 kilómetros en el circuito “B”, del que no voy a repetir la relativa dureza de sus dos pechadas, aunque eso de correr, correr, lo que se dice correr en mi caso concreto no ocurrió como tal: nada más soltar la bici eché mano a mi rodilla, ya que el fantasma de la cintilla iliotibial era ya una realidad latente y doliente. Cojeando y perdiendo una, tres, cinco y hasta 7 posiciones, pude llegar a la meta pactada en el circuito inicial, mermadísimo y con un dolor considerable, acentuado una hora después (terminada la paella, me fue imposible llegar por mi propio pie hasta el coche) e imposible ya por la noche, y no digo nada del día siguiente por la mañana, en donde el levantarse fue todo un sketch  Benny Hillesco total.

Como fuera, mereció la pena. Me lo pasé genial, el circuito me encantó y no llegué último, ¿qué más se puede pedir?

FOTO DE LOS GANADORES

NOTA: Acabo de recibir un correo desde la organización del duatlón y me han comunicado que en el plazo de 2/3 días colgarán las clasificaciones, así como un video del evento.

FOTOS SACADAS DEL BLOG DE BOMBEROS DE TENERIFE

SUPER BIKE MARATÓN ISLA DE TENERIFE, ¿TE LA VAS A PERDER?

diciembre 20, 2011

2º RETO CHAVEÑA (DE 22 A 2.200 METROS)

noviembre 29, 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más información aquí

¡Por fin! VIDEO FUDENAS 2011 (MACARONESIA SPORT)

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FUdeNaS 2011: CRÓNICA DE LA PULVERIZACIÓN DE TIEMPOS

octubre 31, 2011

Datos GPS, aquí.

 

Si no fuera porque incluso quien suscribe mejoró en 52 minutos su tiempo de la pasada edición, diría sin temor a equivocarme que el que menos estaría de clembuterol hasta los pezones. Estados de forma aparte, el recorrido contó con varios aspectos que ayudaron a que los tiempos de este año fueran casi de ficción:

. La temperatura fue, de media, 5 grados menos que el pasado año.

. Las zonas urbanas y asfaltadas cubrieron más kilómetros que en la pasada edición.

. El viento se comportó y sopló a nuestro favor durante bastantes minutos.

Y sobre todo…

. Los rizados revienta culos, brazos y cuerpo en general se vieron minimizados en un 80% como mínimo, que creo que restaban mayor velocidad media que la playa que una gran mayoría tuvimos que cruzar a patita por obra y gracia de la pleamar.

El nivel general de los corredores era especialmente alto, y para muestra James Ouchterlony, aún rebajando en cuatro minutos  su victoria de calle de la pasada edición, “sólo” pudo hacer un cuarto puesto en la general, lo que significó que el tercer clasificado entrara en 5 horas clavadas y los dos primeros, a cuatro y tres minutos por debajo respectivamente, llevándose finalmente el gato al agua el enormísimo corredor del Club Ciclista Los Picachos (Telde), Francis Pérez, con una marca que parece muy complicada de bajar.

Por todo lo demás, la carrera fue lo que se esperaba de ella: una gestión del Regimiento Soria9 increíble y de una dureza y belleza del territorio difícil de calcular o definir sin caer en error.

En otras palabras, el último fin de semana de octubre tiene un nombre: FUdeNaS. Que perdure por mucho tiempo, por favor.

Aquí os dejo la clasificación.


IV CICLOTURISTA LORO PARQUE – SIAM PARK

octubre 18, 2011

Este domingo, no faltes a la cita.